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La historia de Finisterra

«Estamos ayudando a recuperar una antigua tradición del Algarve, los productos del mar en conserva (como los mejillones), mientras innovamos en la forma en que se cultivan estos bivalvos.» Esta es la historia de Finisterra, contada por su director, Manuel Pinto Ribeiro. 

Ubicada a entre una y dos millas náuticas de la costa de Sagres, en el Algarve, Finisterra es un referente en el cultivo ecológico de mejillones avalado por la certificación del exigente estándar de la acuicultura responsable ASC y los sellos ecológicos europeos. La empresa integra la responsabilidad medioambiental, el bienestar animal, la equidad social, el compromiso con la comunidad y una gestión sólida en todos los aspectos de su actividad, desde prácticas de acuicultura regenerativa hasta empleo inclusivo y trazabilidad. 

Finisterra está comprometida con dar forma a una industria pesquera sostenible y de bajo impacto, enfocada en el futuro. Establecida en 2011, con la instalación de su primer sistema de cuerdas de cultivo en 2012, Finisterra prevé cosechar entre 2500 y 3000 toneladas de mejillones frescos al año para 2026, lo que representará una proporción relevante de la producción ecológica certificada de mejillones en Europa. Cultivan Mytilus galloprovincialis, una especie autóctona que prospera en las limpias y oxigenadas aguas del Atlántico.

Como explica Manuel, esto da lugar a «una fuente completamente natural, ecológica, saludable y renovable de proteína animal marina‘ y, añade, «a diferencia de muchas otras fuentes de proteína animal, los bivalvos y crustáceos capturan CO₂ para formar sus conchas, por lo que tienen una huella de carbono positiva cuando se cultivan en estas condiciones.» 

Un ejemplo de economía circular en una sola ubicación: Sagres

Apenas transcurren 24 horas desde que se cosechan los mejillones frescos hasta que se esterilizan para su producto en conserva. Todas las operaciones están integradas verticalmente en Sagres: desde la recolección natural de semilla hasta el producto final enlatado, con una vida útil de entre 4 y 5 años. También son un claro ejemplo de economía circular:

«La concha del mejillón que resulta del proceso de cocción al vapor se muele y se utiliza, por ejemplo, en agricultura ecológica y/o como alimento para animales.»

Como granja de mejillones ecológica y verticalmente integrada, Finisterra utiliza solo una cantidad mínima de productos químicos, estrictamente limitados a la limpieza de equipos, y no hace uso de productos farmacéuticos ni antibióticos. Otra ventaja medioambiental proviene del hecho de estar en mar abierto en el océano Atlántico, constantemente expuesta a corrientes oceánicas, con un impacto ambiental bentónico mínimo.

Además de aplicar principios de economía circular, la compañía ha desarrollado procedimientos, tanto a bordo como en tierra, para minimizar sus residuos.

El lado humano de Finisterra

Hasta la fecha, Finisterra emplea a cinco mujeres y dieciséis hombres de cinco nacionalidades diferentes, con una franja de edad de más de 30 años. La innovación es uno de los puntos fuertes de la granja, junto con su compromiso con la diversidad y la igualdad de oportunidades en la contratación. De hecho, la compañía ha sido clave para ayudar a miembros del equipo a obtener la residencia personal y profesional en Portugal.

Reconocida por su calidad ambiental y social

En cinco años, queremos ser un referente en el sector no solo por la calidad de nuestros productos, sino también por nuestras políticas ambientales y sociales.” Con ese objetivo, continúan avanzando y la certificación ASC es una herramienta fundamental para seguir progresando, ya que proporciona “reconocimiento internacional a nuestro compromiso con la sostenibilidad ambiental y social.”

ASC también desempeña un papel clave en llegar a más distribuidores y consumidores, destacando el valor nutricional y ecosistémico de los bivalvos como fuente alimentaria para una población en crecimiento, cada vez más preocupada por la calidad de los productos que consume. Este compromiso constante con la excelencia se refuerza gracias al papel de ASC para establecer estándares ambiciosos. “ASC nos reta a mejorar continuamente y a elevar al máximo los estándares tanto en operaciones marinas como terrestres”, concluye Manuel.

Gracias a sus prácticas transparentes, sistemas innovadores y alineación con los valores ESG y los objetivos de economía circular de la UE, Finisterra no solo cultiva mejillones, sino que está cultivando el futuro de la acuicultura responsable. Esto también lo quitaría, se entiende de lo que decimos y parece un publirreportaje.

Bivalvos: nutritivos y esenciales para el ecosistema

Los mejillones son una excelente fuente de proteína animal y contienen sodio, zinc, vitamina B12, omega-3, ácido fólico y un contenido mínimo de grasa. Según estudios científicos, a diferencia de las emisiones que generan las granjas de otros tipos de proteína animal (por ejemplo, se emiten 5,2 kg de CO₂ por kilo de cerdo), los mejillones tienen una huella de carbono negativa, de -0,1 kg de CO₂ por kilo. Esto se debe a que los mejillones capturan CO₂ para construir sus conchas, que están compuestas en un 98,5% por carbonato cálcico (CaCO₃), y ayudan a absorber el exceso de dióxido de carbono del océano.